Experiencias para disfrutar en familia
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Un bolso…¡como el de Mary Poppins!

No sé a vosotras, pero a mi, la combinación de palabras “bolso maternidad” me trae automáticamente a la cabeza la imagen de un bolso (si, eso a lo que no hubieras llamado “bolso” jamás hasta que fuiste madre) literalmente a punto de explotar.

Un trozo de tela (generalmente hipermegasintética) con las costuras al límite y la cremallera abriéndose así como a la mitad. Un bolso cuyo peso atómico queda muy lejos de los límites que razonablemente puede sorportar un carrito de bebé antes de hacer palanca, y lanzar al churumbel despedido más allá de las murallas de la ciudad.

Un bolso que no precise de un carrito sólo para él…

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Todo eso en la vertiente “bolso para carro” del concepto de bolso de maternidad. Pero ojo, es que el asunto tiene una segunda dimensión (y hasta una tercera): el bolso en el que llevas las cosas cuando vas al hospital a parir. Of course, hablamos de personas organizadas y previsoras, que lo tienen todo listo para cuando se presente la ocasión.

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Aquí el bolso suele ir semivacío: artículos de higiene íntima (por ejemplo el kit de posparto que nos propone Laura Cámara, de Ginesex), algo de ropita y poco más. Huelga decir que no necesitas comprar un bolso de maternidad para llevar las cosas al hospital, que con tu maleta de fin de semana, bolsa del gimnasio o mochila, te vale.

Ya, ya se lo que estáis pensando, que si te paras a reflexionarlo un pelín, en realidad decir “bolso maternidad” en esta dimensión es lo mismo que decir “maleta de fin de semana”, “mochila”, “bolsa para el gimnasio”….¡Pues si!, tenéis toda la razón.

En líneas generales, no tiene prácticamente nada que lo diferencie de todas esas cosas y si no quieres gastar, y no te has encaprichado de la idea, te puedes ahorrar esa inversión.

Y luego está la tercera dimensión: el bolso de Mary Poppins. Sip. Porque el bolso de maternidad (o de paternidad, que lo mismo da), es ese artilugio mágico, que todo lo traga y del que puede salir cualquier cosa, quizás inverosímil, pero necesaria.

Porque seamos realistas, cuando tenemos peques (y sobre todo cuando los peques son bebés) tendemos a ir cargados de cacharros (muchos innecesarios, para qué negarlo): todo lo que tiene que ver con “el momento pañal”, todo lo que tiene que ver con “el momento biberón” (si es tu opción), todo lo que tiene que ver con “el momento juego”, todo lo que tiene que ver con “el momento merienda”, es decir … ¡todos los momentos!.

compartimentos bolso maternidad

Si, si, con todo, porque aunque intententes evitarlo, al final ese bolso termina siendo el receptor de todas aquellas cosas que nadie quiere llevar, lo que no cabe en otra parte, lo que en realidad no llevarías y no es tan necesario, pero ya que tienes el bolso del bebé…vamos que acabas en plan nómada, con la casa a cuestas.

En este último caso, reza para que las asas del bolso sean resistentes y cómodas, porque te sentirás como el capitán del regimiento de zapadores cargando con él. Si no tiene también asa larga, ni te detengas a mirarlo, la vida de la madre, pese a lo que Instagram nos dice, no es fashion, es dura amiguis…

En el mercado hay un montón de opciones para bolso de carro, bolso de hospital o bolso de maternidad en general: más modernas o más clásicas, nos plantean multitud de opciones, desigualmente resueltas.

Desde mi punto de vista, hay algunas cosas que estos bolsos deben de tener si o si para justificar su compra, que, como os he dicho antes, es en realidad innecesaria, porque seguro que tienes en casa mochilas o bolsas con las que te puedes apañar.

Punto número uno (y único punto): si es un bolso para llevar las cosas del bebé…, que esté pensado para ello.

Y eso incluye:

a) Un forro. Si. Tan simple como eso, un forrito en condiciones en el interior. Vas a llevar cosas líquidas y/o cremosas (leche, zumos, agua, crema del culete, de sol etc.), y no queremos montar una auténtica fiesta de la espuma en el interior del bolso ¿verdad?

b) Compartimentos. ¡Viva la orgnización!. Los compartimentos te garantizan un acceso rápido a “eso” tan urgente (el chupete favorito, el único juguete que lo tranquiliza, las llaves de casa, la crema del culete…)

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c) Espacio. Por favor, que al menos quepan tantas cosas como en el bolso de Mary Poppins. Porque no hay nada menos práctico que un bolso de maternidad al estilo de un clutch de fiesta. No confundamos conceptos, no vas a la recepción del embajador, vas al parque y la merienda tiene que entrar.

Si además tienes mellizas, como yo, ni te lo pienses….¡grande!

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d) Polivalencia. Venga si, te lo vas a comprar, porque te viene bien, porque te has enamorado de uno, porque te hace falta… Jolín, pues ya que estamos, que me sirva después (porque aunque ahora no lo creas los peques crecen y hay un “después”) para algo, como maleta de fin de semana, como maleta de vacaciones para el peque, para llevarlo al gimnasio…

e) Asa larga. Porque así, en las fotos, queda divino llevado con el asa corta, pero cuando tienes que tirar de uno o dos bebés o peques, con todos sus “complementos”, tienes que ser capaz de moverte con la agilidad de Lara Croft sin que se te escurra el bolso por el hombro.

f) Estética. Que sea guapo. Si voy a sucumbir a la compra de impulso, que sea por algo que me parezca preciosérrimo.

Aquí, ya sabéis, como gustos, colores. Hay amantes del lazo enooorme en tonos beige y amantes de los estampados con vespas en vivos colores. Todo vale.

Claro que si yo tuviera que comprarme uno ahora, lo tengo meridianamente claro, el Mommy bag de Childhome.

Por muchos motivos: la estética me chifla. Es sencillo, fácil de combinar y muy muy trendy. Si, qué pasa, soy humana y también me flipo con las cosas chulas de vez en cuando 😉

Tiene una versión masculina, el Daddy Bag, y eso me parece lo más. Bien por Childhome. No tengo ni idea de cuántas unidades del “bolso de paternidad” venderá esta gente al año, pero que exista ya me parece fabuloso, como los aseos para chicos con cambiador de bebés. Normalizando, que ya es hora de cambiar esterotipos.

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Es grande. En realidad es enooooooooorme. Es el auténtico y actualizado bolso de Mary Poppins versión minimalista.

Tiene forro y compartimentos: bolsillos con cremallera, con goma elástica, cambiador impermeable… Es decir, que es apto para la etapa bebé.

Es “reutilizable”, es decir, que puedes seguir paseándolo cuando el peque ha crecido un poquito. Para mi es perfecto como maleta de fin de semana, y no dudaría en llevármelo al gimnasio, por ejemplo.

Este bolso bonito se compra en tiendas bonitas, como por ejemplo, las tiendas Little. En este caso, los culpables de que sientas la tentación de pecar son los amigos de Lycka, expertos en crear necesidades.

Si te apetece comprar un bolso de maternidad y éste te ha gustado, date una vuelta por su tienda y descubre los diferentes modelos que existen.