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Kalandraka, la editorial que siempre soñamos

A veces una editorial, como Kalandraka, define tan bien su apuesta editorial que poco hay que añadir para presentarla, entre otros motivos porque lleva años lanzando al mercado clásicos contemporáneos reconocidos en el mundo mundial como “El conejo blanco”, “La cebra camila” o “Donde viven los monstruos”.

la cebra Camila

Del sueño del editor Xosé Ballesteros y sus socios de una editorial respetuosa con los y las chaveas, a la realidad del Premio a la Mejor Labor Editorial Cultural (2012) y la celebración este año de su 20 aniversario, hay una constante que la convierte en el proyecto editorial de referencia que es: toca muchos palos (infantil, poesía, narrativa, divulgación, libriscos) y ¡no falla una!

el pequeño conejo blanco

Dice el acta del jurado: “por su compromiso con la literatura infantil, destacando el cuidado de los textos, junto con la calidad de la ilustración y la dedicación a géneros más complejos como la poesía. Es, por ello, un referente en España y en el extranjero”.

¿Qué os voy a contar del valor que una -que es de Vallekas de tercera generación-  le da a la maravillosa letra “k”? Es verla en el canto de un álbum y sacarlo velozmente de su prisión vertical para proyectar su contenido al cielo (o techo de la librería o biblioteca en su defecto). Una de esas “Kriaturas” es “El árbol generoso”: historia demoledora y tierna simultáneamente, que cuenta el amor in-con-di-cio-nal de un árbol al niño que jugaba en él y con él desde que era un enano, y de cómo evoluciona esa relación hasta la vejez del que fue un infante.

a que sabe la luna

Escuchar a Andrea Villarrubia de la asociación EntreLibros leer en voz alta las líneas que componen este álbum es una experiencia inolvidable. Contar con ella y Juan Mata en Little Chavea es un honor, pues si los textos de Kalandraka están bien elegidos, comunican toda clase de mensajes, expresan y provocan un amplio abanico de emociones, cuando los lee alguno de ellos, tocan -y anidan- el corazón de quien los escucha.

Y es que por eso se habla de “clásicos contemporáneos”, porque se le añade un valor en el tiempo. Transciende la experiencia placentera inmediata de la lectura -todo bien con esto, también, no vayan a creerse- y se acomodan en nuestra memoria que siempre encontrará un referente en esa “mosca fosca” o en el “caballo azul” de Lorca, o el “hombre de agua” ilustrados por el tremendo Gabriel Pachecho.

O recurrirá a “Orejas de mariposa” para hablarle de la riqueza de las diferencias a nuestra prole chavea. O viajará una y otra vez, pero nunca igual, a la luna para comprobar con ese ratón que con amigos puedes llegar a comprender “A qué sabe la luna”. O descubrirá con el “gato guille” que los miedos, además de a algunos cambios, son a lo desconocido.

¿Qué? ¿Vienes a Little Chavea a conocerlos?